domingo, 11 de abril de 2010

El Despertar: Regreso a la cordura

José Agustín Ortiz Pinchett

Cuando Calderón era presidente "electo" se reunió con los más altos funcionarios del Banco Mundial, quienes le expresaron su preocupación porque los monopolios asfixiaban la economía mexicana. Cuando le preguntaron qué podía hacerse, FCH contestó: "No tengo capital político para enfrentarlos". Tenía razón, porque el apoyo de estos grupos fue clave no sólo para que se apoderara de la Presidencia, sino para que se mantuviera en ella. Hoy, después de tres años de desgaste, se da el lujo de enviar una iniciativa "muy agresiva" para combatir monopolios, oligopolios y prácticas restrictivas, que incluye la penalización de estas conductas. Este proyecto y otros, como las reformas política y laboral, etcétera, no son viables porque no hay condiciones para su aprobación, empezando por los consensos. Calderón intenta distraer a la opinión pública y adjudicarle al Congreso la responsabilidad del fiasco de su régimen. Por supuesto que son argucias que la gente repudia, pero Calderón y su equipo quieren "ganar tiempo".

Calderón no se justifica con acciones de gobierno, sino con golpes mediáticos. Su credibilidad va descendiendo conforme aumentan sus mentiras y medias verdades. Después de un breve receso por la Semana Santa, volvemos a la verdad de nuestro país y sus dirigentes. Recuperamos la cordura.

Los actos por el centenario y el bicentenario funcionan como un espejo y ahí vemos nuestra realidad esperpéntica. Ese fue el efecto de las olimpiadas de 1968: provocaron una crisis de conciencia. No encuentro algo mejor para hacer patente esta revelación amarga que unos fragmentos del poema de mi amigo y maestro Arturo Alvaradejo:

¿Bicentenario/ qué se festeja?/ ¿se hace fiesta por el enriquecimiento y la mendacidad de los políticos?/ ¿Se hace fiesta por 40 millones de pobres?/ ¿Por los miles que no saben leer ni escribir y se mueren enfermos de hambre?/ ¿Por los secuestrados y los decapitados?, ¿por la violencia sin límites?/ ¿Por la tenaza del narco que llega a aprisionar en sus garras al policía, al juez, al político, al sacerdote, al empresario?/ ¿Esto es lo que se celebra?/ ¿Se celebran las crisis financieras sin fin?/ ¿Las componendas y las concesiones…?/ ¿Los excesos de gasto, los contratos amarrados,/ los sueldos increíbles?/ ¿Las privatizaciones secretas?/ ¿Festejamos las grandes casas en la playa?/ ¿Las bodas con miles de invitados?/ ¿Festejamos que ya no tenemos petróleo?/ ¿Que casi somos protectorado de estrella?/ ¿Qué festejamos, pregunto, qué festejamos?

martes, 6 de abril de 2010

Desencapucharnos* Gustavo Esteva

El incidente sería banal y ridículo si no fuera tan amenazante y peligroso. No podemos pasarlo por alto.

El 27 de marzo el titular “Desencapuchan al subcomandante Marcos” encabezó la primera plana de Reforma. Firmada por el equipo editorial, la nota mostró fotografías de rostros descubiertos, uno de los cuales sería el del subcomandante Marcos, acompañadas de "información estratégica" sobre el zapatismo que un supuesto desertor habría entregado al periódico.

La persona "desencapuchada" es Leuccio Rizzo, un ciudadano italiano conocido por diversas organizaciones chiapanecas, quien denunció ya la irresponsabilidad del periódico al usar calumniosamente su rostro. La nota misma es un engendro sin pies ni cabeza. A la grosera mentira que presenta a Leuccio como Marcos se agrega la mezcla de imágenes de hace más de 10 años con algunas recientes, la presentación de informaciones bien conocidas como si fueran novedad y la divulgación de datos equivocados que hasta un reportero principiante hubiera podido desenmascarar.

Reforma presume de sólida capacidad profesional. Pretende verificar con rigor cuanto publica. Esta nota demuestra lo contrario: parece de un pasquín mercenario de quinta. No sólo contiene distracciones garrafales, como la que confunde el País Vasco con ETA. Hay increíble desinformación, contradicciones flagrantes, datos enteramente obsoletos. Todo cae por su propio peso al desvanecerse la supuesta identificación del subcomandante Marcos del encabezado.

Pueden decirse muchas cosas de Reforma, pero no cabe atribuirle inocencia o ingenuidad. Con esta nota falsa y malévola ha contribuido con entusiasmo a una maniobra sucia, que forma parte de la campaña cada vez más intensa que realiza el gobierno contra los zapatistas, tanto en la forma activa de agresiones paramilitares y hostigamiento constante como en la indirecta de la desinformación continua –a la que se suma ahora un centenar de periódicos que en el mundo entero reprodujeron lo publicado por Reforma. Medios destacados, algunos de bien ganado prestigio, caen en el amarillismo irresponsable de este medio, ratificado en la indecente arrogancia con la que trató la aclaración de Leuccio Rizzo.

Estamos en el mismo nivel infame de la celada de Zedillo, el 9 de febrero de 1995, cuando organizó junto con los medios una campaña de exterminio de los zapatistas que la presión de la sociedad civil convirtió en su contrario: la Ley para el Diálogo, la Negociación y la Paz Digna en Chiapas. Esta ley protege aún al zapatismo, pero los tres niveles de gobierno la violan continuamente, junto con la Constitución, a medida que se extiende el estado de excepción no declarado que vivimos.
Se ha puesto de nuevo en circulación, en estos días, un video que responde puntualmente a las "revelaciones" de Reforma. El subcomandante anuncia ante la cámara que mostrará una fotografía suya sin pasamontañas y luego se lo quitará. Muestra en seguida un espejo –en el que nos vemos todos– y empieza a quitarse el pasamontañas. Cuando éste se levanta por completo aparece la cara de un niño y tras él, en rápida sucesión, personas de todos los colores, tamaños y sabores que se van quitando sus pasamontañas.

No se trata de algo nuevo: circula desde 2008 en youtube.com/watch? v=qRnoJt7PTDE. Pero es una respuesta eficaz a la campaña tendenciosa que pretende reducir el zapatismo a Marcos y "revela" su "identidad" –un nombre o una cara. Marcos nació el primero de enero de 1994 y así surgió la oportunidad de que lo fuéramos todos: de que pudiéramos cobijar bajo ese nombre nuestra dignidad y que hiciéramos de ella bandera de la transformación.

Primero fueron los indígenas, pero como yo no era indígena, no me importó; después fueron los campesinos, pero como yo no era campesino, tampoco me importó; luego fueron los obreros –mineros, electricistas, otros–, pero como yo no era obrero tampoco me importó; más tarde fueron los homosexuales, pero como yo no era homosexual, tampoco me importó; ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde.

Uso conscientemente esta paráfrasis de unas frases de Niemöller que se han vuelto clásicas. No estamos ante la tradición fascista, contra la cual él las formuló en 1946, pero lo que tenemos enfrente puede ser peor. Personajes sin principios, en los medios y el gobierno, asocian sus "judíos" con clases enteras de personas que consideran inferiores. Quieren someter a todos por la fuerza de las armas y de los medios. Con el pretexto del narcotráfico militarizaron ya el país y preparan ahora a la opinión pública para la extensión final del estado de excepción.

Sólo haciéndonos Marcos podemos detenerlos, antes de que sea demasiado tarde.