
La Constitución promulgada el sábado 7 de febrero postula la igualdad de todos los bolivianos, declara intransferible la abundante riqueza petrolera nacional y propone una vida en armonía con la naturaleza.
El Alto. El presidente de Bolivia, Evo Morales, proclamó el sábado 7 de febrero el nacimiento de la república del socialismo comunitario y antiimperialista, al consagrar la flamante Constitución bajo el signo de la igualdad, la multiculturalidad y la solidaridad.
Morales juró respetar la nueva Constitución Política del Estado con el puño izquierdo en alto, evocando al líder indígena Julián Apaza (Tupak Katari), muerto descuartizado por rebelarse contra la corona española en 1781.
"Proclamo el socialismo comunitario", dijo el mandatario, levantando un ejemplar de la nueva carta magna ante 200 mil personas, entre ellos el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y la guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz.
"Ahora pueden matarme", dijo Morales, perteneciente a la etnia aymara, en referencia a los sectores conservadores que han intentado debilitar su mandato desde enero de 2006, cuando comenzó su presidencia.
Menchú destacó que se trata de "la primera constitución plurinacional" del mundo, lo cual "representa un hecho paradigmático porque se gesta un nuevo tiempo para los pueblos indígenas".
La Constitución promulgada el sábado en El Alto, ciudad en la cual campea la marginalidad y donde la pobreza y el abandono tienen carta de ciudadanía, postula la igualdad de todos los bolivianos, declara intransferible la abundante riqueza petrolera nacional y propone una vida en armonía con la naturaleza.
Morales juró respetar la nueva Constitución Política del Estado con el puño izquierdo en alto, evocando al líder indígena Julián Apaza (Tupak Katari), muerto descuartizado por rebelarse contra la corona española en 1781.
"Proclamo el socialismo comunitario", dijo el mandatario, levantando un ejemplar de la nueva carta magna ante 200 mil personas, entre ellos el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y la guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz.
"Ahora pueden matarme", dijo Morales, perteneciente a la etnia aymara, en referencia a los sectores conservadores que han intentado debilitar su mandato desde enero de 2006, cuando comenzó su presidencia.
Menchú destacó que se trata de "la primera constitución plurinacional" del mundo, lo cual "representa un hecho paradigmático porque se gesta un nuevo tiempo para los pueblos indígenas".
La Constitución promulgada el sábado en El Alto, ciudad en la cual campea la marginalidad y donde la pobreza y el abandono tienen carta de ciudadanía, postula la igualdad de todos los bolivianos, declara intransferible la abundante riqueza petrolera nacional y propone una vida en armonía con la naturaleza.
Morales edificó un discurso de lucha antiimperialista y anticolonialista, y desde esta plataforma ideológica declaró la segunda independencia de Bolivia, república fundada el 6 de agosto de 1825 tras una guerra contra la metrópoli española.
Miles de indígenas celebraron el sábado con danzas y ataviados con trajes típicos la culminación de un proceso iniciado en junio de 1990, cuando marginados habitantes de las selvas orientales desafiaron a las alturas y llegaron a La Paz, después de 600 kilómetros de caminata para pedir tierras y respeto a su cultura.
Miles de indígenas celebraron el sábado con danzas y ataviados con trajes típicos la culminación de un proceso iniciado en junio de 1990, cuando marginados habitantes de las selvas orientales desafiaron a las alturas y llegaron a La Paz, después de 600 kilómetros de caminata para pedir tierras y respeto a su cultura.
Morales encabezó las celebraciones del sábado con los 36 pueblos originarios que lo apoyaron en la aprobación de una Constitución que consagra la igualdad de derechos, el respeto por la lengua y las autonomías indígenas y un enérgico rechazo a toda forma de colonialismo, en un mensaje implícito a Estados Unidos.
A la luz de la nueva institucionalidad, el gobierno desafía a Washington al reivindicar el valor cultural de la hoja de coca, desconocido por las autoridades estadunidenses, y prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en territorio boliviano, un principio que distingue a este país entre las naciones de la región.
A la luz de la nueva institucionalidad, el gobierno desafía a Washington al reivindicar el valor cultural de la hoja de coca, desconocido por las autoridades estadunidenses, y prohíbe la instalación de bases militares extranjeras en territorio boliviano, un principio que distingue a este país entre las naciones de la región.
Su discurso también se refirió a las denuncias de corrupción que desde hace dos semanas involucran a Santos Ramírez, ex presidente de la nacionalizada Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y dirigente del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS).
"A ningún corrupto se (lo) perdonará, sea del MAS o familiar. Irá a la cárcel", sentenció, mientras la sorpresa llenaba los rostros de los asistentes acostumbrados a que los dirigentes políticos oficialistas eludan a la justicia.
En relación a los países vecinos, Morales reiteró que la nueva Constitución declara a Bolivia como país pacífico, pero con el derecho a defenderse en caso de agresión armada.
"A ningún corrupto se (lo) perdonará, sea del MAS o familiar. Irá a la cárcel", sentenció, mientras la sorpresa llenaba los rostros de los asistentes acostumbrados a que los dirigentes políticos oficialistas eludan a la justicia.
En relación a los países vecinos, Morales reiteró que la nueva Constitución declara a Bolivia como país pacífico, pero con el derecho a defenderse en caso de agresión armada.
Bolivia sufrió la mayor pérdida a raíz de la Guerra del Pacífico, en 1879, que la privó de costas sobre ese océano. "Mientras tenga vida, seguiremos trabajando por la igualdad y la dignidad", dijo Morales, rodeado por Menchú, la presidenta de la Asamblea Constituyente, Silvia Lazarte, líderes indígenas y dos cadetes de un instituto militar que sostenían la bandera boliviana y una enseña aymara multicolor.

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